A ver: este es un tema peliagudo, y no me siento muy a gusto hablando de él, porque llevado a sus últimas consecuencias significa que yo también estoy bastante desiquilibrado. Pero ahora, llegados a este punto de la historia (con la primera novia en años, pero a punto de embarcarme en una gira demencial y, en consecuencia, de cortar con la novia), creo que es el momento de abordar la cuestión. Repasemos los antecedentes.
A lo largo de mi vida ha quedado demostrado que, si estoy en una habitación y en esa habitación hay una persona capaz de convertir mi vida en un infierno, la encontraré enseguida, desearé que se ponga a hablar conmigo, me sentiré como si hubiese encontrado la pieza que le faltaba a mi puzzle, empezaré a fantasear y empezaré a ver imágenes de los dos despertándonos juntos, de nuestros hijos, de nuestras tumbas contiguas dentro de cincuenta años, y encima creeré que eso es lo que quiero. Por algún motivo que desconozco, Dios ha hecho que todas las mujeres que me atraen estén todas locas. Pero como resulta que no creo en Dios, imagino que en realidad es una de esas circunstancias de la vida que algo tienen que ver con la forma en la que me crié. La gente con la que trabajaba se refería a veces a cierto tipo de mujeres como «chicas para E». Así de grave era la cosa.
Si la chica tenía pinta de haberse escapado del frenopático local, ahí estaba yo. A lo largo de los años he tenido una serie de novias capaces de pasar de la risa histérica al llanto desconsolado en cuestión de segundos.
Woody Allen tenía un nombre para esas mujeres y lo expuso en la película Maridos y mujeres. Para él son «mujeres kamicaze», porque no sólo son autodestructivas sino que además se estrellan contra ti y te arrastran en su caída.(...)
Otra cosa: cuando digo locura, quiero que sepais que yo también tengo mis límites. No hablo de locas en el sentido de perturbadas mentales o esquizofrénicas. Esto es demasiado incluso para mí. Pero en ocasiones algunas de mis novias no andaban muy lejos de esas categorías.
¿Qué es lo que me atraía de esas almas descarriadas? Seguramente una combinación de circunstancias, entre ellas el hecho de que yo mismo era un alma descarriada y por eso me sentía a gusto con ellas (ya, ya: qué ironía). Criarte en una familia de locos te predispone a esas cosas si no te andas con cuidado. Y quizá es que yo estaba dispuesto a transigir con los bajones de la relación para poder disfrutar de los subidones que me ofrecía. Pero con el paso de los años el atractivo de las loquitas se ha ido reduciendo; por extenuación, supongo.(...)
En defensa de todas ellas tengo que decir también que no soy una persona con la que resulte fácil convivir. Bueno, en cierto modo sí que lo soy, una vez se acepta que siempre estoy trabajando en algo y que si no estoy trabajando tiendo a encerrarme en mí mismo mientras rumio nuevas ideas. Hay que ser una persona muy segura de sí misma para vivir con alguien así, y probablemente he estado enfocándolo mál todos estos años al intentar emparejamientos imposibles.
Cosas que los nietos deberían saber, Mark Oliver Everett.
ascárida, 12 de Junio ás 15:52
18 de Junio ás 21:07
Quem é Mark Oliver e porque fala da minha vida?