Todos los días igual. Llego al curro. Y eso se me viene encima, como una oleada de desaliento. Como un suicidio. Como una muerte chica. Como la quemazón de la bala en la sien.
(...)
Nadie habla de este malestar que afecta a los obreros mayores de 40 años. Ya no nos motiva un trabajo sufrido demasiado tiempo. Había que conservarlo por la crisis, el paro. Es lo único que nos permite seguir consumiendo en lugar de viviendo. Nadie habla de eso. Los sindicatos lo ocultan, los jefes se aprovechan, los sociólogos pasan del tema.
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¿Quién hablará de esto? De esta vida perdida. De esta vida, ya de por si corta, y que el curro te araña despacio...
Puta fábrica, Jean-Pierre Levaray e Efix

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