Hay solo una soledad, y es grande y no es fácil de sobrevellar, y a casi todos les llegan las horas en que de buena gana se querría cambiar la soledad por una comunidad, aunque fuera banal y barata, por la apariencia de una escasa coincidencia con el primer llegado, con el más indigno...
Rainer María Rilke - Cartas a un joven poeta

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